Día Mundial de la Mujer Rural
Hoy conmemoramos el Día Mundial de la Mujer Rural. Y es que los sincronismos son maravillosos, ya que no podíamos empezar publicando de mejor manera que honrando a nuestras ancestras, a todas esas mujeres que, desde la sombra, en el mundo rural, labran la tierra y plantan las semillas que nos alimentan. Una parte de la población que alcanza, nada más y nada menos, que la cuarta parte.

Conseguir la igualdad de género y empoderar a las mujeres rurales no solo es lo correcto, sino que es fundamental para combatir la pobreza extrema en el mundo.
Señala ONU Mujeres que las campesinas sufren de manera desproporcionada los múltiples aspectos de la pobreza y pese a ser tan productivas y buenas gestoras como sus homólogos masculinos, no disponen del mismo acceso a la tierra, créditos, materiales agrícolas, mercados o cadenas de productos cultivados de alto valor. Tampoco disfrutan de un acceso equitativo a servicios públicos, como la educación y la asistencia sanitaria, ni a infraestructuras, como el agua y saneamiento.
Las barreras estructurales y las normas sociales discriminatorias continúan limitando el poder de las mujeres rurales en la participación política dentro de sus comunidades y hogares. Y esto no nos sorprende en absoluto.
Es por ello que desde A.R.A.S. apreciemos su titánica labor y sentimos que es absolutamente necesario reivindicar el conseguir zonas rurales en las que, como mujeres, todas podamos tener las mismas oportunidades que los hombres. No para hacerlo de igual manera, sino para hacerlo a nuestro modo, poniendo siempre los cuidados en el centro. Eso sí, a pesar de que se atribuye el papel de persona cuidadora a la mujer, debe ser una labor de todas las personas que habitamos el planeta. Entender que se pueden utilizar otras fórmulas para crear un mundo más amable es una tarea pendiente y que debe de ser revisada con prudente periodicidad.
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